…esto no es un subtítulo…
2026-09-25
El desahucio cruel más mediático del momento pone en el punto de mira el drama de la vivienda en España, que es aproximadamente el drama de la vivienda en buena parte de occidente.
Está en boca de todo el mundo el escandaloso caso del desahucio de Maricarmen, quien llevaba setenta años viviendo en la misma casa. La vivienda en cuestión, en la que la afectada por el lanzamiento vivía de alquiler, un fue adquirida en 2018 grupo inmobiliario que, a su vez, la vendió en 2020 al la pyme que es actualmente su propietaria. En una interpretación avalada por el Tribunal Supremo que justifica legalmente el lanzamiento, el contrato de alquiler había perdido su validez al haber transcurrido dos años de su segunda subrogación en la que el alquiler pasó a Maricarmen de manos de su madre, beneficiaria de la primera subrogación del contrato de alquiler original, que estaba a nombre del padre.
El desahucio de Maricarmen es un hecho. Reflexionemos sobre algunas cuestiones que pueden sugerirnos que es indeseable que un hecho así se repita:
El contrato de alquiler se subrogó en nombre de Maricarmen en 2005. Desde entonces y hasta que la propiedad de la vivienda pasó a manos empresariales, independientemente de lo que diga la la disposición transitoria segunda de la Ley de Arrendamientos Urbanos, el hecho es que Maricarmen había vivido en el mismo régimen de alquiler durante década y media con el consentimiento del propietario de entonces.
El contrato de alquiler original no podía estar al nombre de
Maricarmen por cosas de las leyes sexistas de aquellos tiempos
preconstitucionales de extraordinaria placidez
. La primera
subrogación del contrato de alquiler ya está afectada por esta mera
discriminación entre hombres y mujeres.
Maricarmen llevaba viviendo en la misma vivienda setenta años: tiempo suficiente para buscar otra casa, pero también tiempo suficiente para buscar otra inversión o para aceptar que ya se ha cobrado suficiente por un piso de los años cincuenta.
Maricarmen tiene ochenta y siete años. ¿Queremos un mundo en el que una ciudadana en la tercera edad no merezca particular protección y compasión, que tenga menos peso que los intereses económicos de una empresa?
Los nuevos propietarios del piso pedían una mensualidad superior a la pensión de jubilación de la afectada, pero eso no es nada: el alquiler de una vivienda similar en la misma zona puede salir por en torno al doble, cerca de tres mil euros mensuales, que a su vez es también en torno al doble del salario más frecuente en España. La devastadora inaccesibilidad de la vivienda es un problema existencial para la sociedad.
Categorías: Derechos
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